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martes, 10 de julio de 2012

La política y las redes sociales

Introducción

En apenas cinco meses habrá elecciones municipales y autonómicas en España. Los medios de comunicación y la forma de llegar al electorado ha cambiado mucho en la última década. La era de la información ya está presente en todos los hogares, y la sociedad ha abrazado el ciberespacio como el medio por el cual relacionarse, expresar sus opiniones, hacer negocios, buscar trabajo, divertirse, comprar, reservar las vacaciones, etc. La forma de hacer política también ha cambiado, especialmente en la forma de comunicarse con los posibles votantes.

Medios tradicionales

La televisión, la radio, los diarios y los folletos buzoneados, son medios masivos que llegan fácilmente a muchos ciudadanos, y que se utilizan exclusivamente para informar. Es una comunicación débil, pues únicamente hay un emisor que fuerza el envío de información a un receptor. Es un medio frío, en el que hay que ser creativo para captar la atención del receptor para que se interese por el contenido. El porcentaje de interés suele ser bajo.

Las mesas informativas y los mítines son medios que no llegan a tantos ciudadanos, pero tienen la ventaja de que los ciudadanos contactados ponen cara a sus políticos, pueden (o al menos deberían) poder hablar con ellos, dar opiniones, criticar, recibir el calor de un apretón de manos, de una mirada, captar la intensidad y la pasión del mensaje hablado... es un medio directo, muy humano, y las relaciones son mucho más efectivas. El porcentaje de interés es muy superior al de los medios citados en el párrafo anterior.

Internet no ha cambiado los medios de comunicación tradicionales, si no que ha hecho de pegamento entre la frialdad informativa y la calidez del contacto humano. Es un medio mucho más masivo que el de la prensa, pues no todo el mundo compra un diario, o escucha la radio, a menos que esté realmente interesado en ello. El ciudadano puede acceder a la información sin necesidad de un medio concreto, pues en Internet, la información es replicada en multitud de medios, estén o no asociados a un partido político, o estén o no asociados a un medio de comunicación concreto. La replicación de las noticias es algo sorprendente, y que funciona a modo de marketing viral. Lo más sorprendente, no es cómo una información se extiende exponencialmente, si no la facilidad de cómo los buscadores pueden llevarnos a dicha información.

Por un lado tenemos la facilidad de accesibilidad a la información, y por otro, y quizá el aspecto más importante de Internet, es que la comunicación puede establecerse en ambos sentidos, creando una relación entre el ciudadano y el político mucho más accesible que de forma presencial. En este aspecto, las redes sociales juegan un factor determinante en dicha relación, y un político debería tenerlo muy en cuenta.

¿Qué son las redes sociales?

Una red social es una herramienta o medio, a través del cual se facilita la posibilidad de que personas con intereses similares o comunes se conozcan y se relacionen. Existen redes sociales especializadas en alguna temática, como por ejemplo Xing o LinkeIn, que unen a personas con intereses empresariales o profesionales. Hay también redes científicas, médicas, educativas, informáticas, etc.

Sin embargo, la red más famosa y popular de todos los tiempos es Facebook, con más de 500 millones de usuarios en todo el mundo. La principal característica de esta red es que permite comunicar a personas en cualquier parte del mundo, sobre cualquier interés, o sobre cualquier temática, además de incluir funcionalidades muy útiles y que veremos a continuación.

Antes de proseguir, debo decir que existen más redes sociales de propósito general, como Tuenti o MySpace, e incluso una nueva red social llamada Diaspora, que está basada 100% en software libre y en estándares abiertos. Pueden gustar más o menos, pero en política hay que ser prácticos, y llegar a la mayor cantidad posible de ciudadanos. Y Facebook es el medio más popular y extendido con gran diferencia. También se podría pensar en utilizar varias redes sociales. Es buena idea, pero, como veremos a continuación, las redes sociales, para un político, son un ladrón de tiempo muy importante, que requieren de dedicación y de esfuerzo. Hay que saber dosificar el tiempo útil y productivo en hacer política, y pensar en las redes sociales únicamente como un medio por el cual informar y capturar información.

Perfil

Al iniciar la andadura en una red social, hemos de pensar primero qué perfil crear. Un perfil será lo que el resto de usuarios de la red social verán de nosotros. Recomiendo, como prioridad principal, que el perfil sea del grupo político (comité local, amigos de...), y dar la oportunidad, a través de este medio, que otros compañeros participen y utilicen la red social para el bien común. Habrá quienes tengan un perfil personal, como persona, que quieran también usar la red social para medios políticos. En este sentido, mi recomendación es dar prioridad al perfil del grupo político, y usar el personal de forma independiente. Una opinión personal, por ejemplo, debería darse (normalmente) en el perfil personal, y no en el del grupo. Por otra parte, recomiendo que si se utiliza un perfil personal, utilizarlo única y exclusivamente para fines políticos. Aunque tengamos amigos del colegio, de la Universidad, del club de mus, o en cualquier otra afición, deberíamos dejar nuestros asuntos personales y nuestras aficiones al margen. Un político es una figura pública, y como tal, tendrá fans y detractores, y las cosas personales que se publiquen pueden determinar la simpatía o la antipatía de los electores, y podrían utilizarse para cualquier actividad de desprestigio y, cómo no, para arrancarnos votos.

Una vez creado el perfil, es importante configurar la información inicial, tales como los intereses, quién puede dejarnos comentarios o las notificaciones que deseamos recibir. Si usamos Facebook, hay que tomar en cuenta este último punto, pues por defecto, recibiremos notificaciones para cualquier cosa, lo que puede llevar a desesperarnos de forma improductiva e innecesaria.

Una vez creado el perfil, podemos escribir algo en nuestro muro o en nuestro estado, un mensaje corto para presentarnos y dar la bienvenida a cualquier usuario que nos visite.

Crear relaciones

El siguiente paso obligado es encontrar amigos o personas, con el fin de crear lazos y compartir información. Lo más lógico sería pensar en buscar otros grupos o personas relacionados con nuestro partido político, y, a continuación, solicitar su amistad. Este paso no es obligatorio, ni tampoco ha de hacerse una vez y en este orden. En cualquier momento podemos buscar amigos y solicitar su amistad. Esta es la forma de crear la red.

Generar y consumir información en la red social

¿Y cuál va a ser nuestro uso de la red social, además de encontrar y hacer amigos? Lo más importante es informar y recibir información. Pero, vayamos por partes.

El muro o el estado nos permitirá escribir mensajes cortos, los cuales son visualizados en las sesiones de nuestros amigos, e indexados por los buscadores. Estos mensajes pueden ser noticias u opiniones propias. Una práctica muy habitual, es replicar noticias de otros medios, compartiendo enlaces. Lo normal es dar el título de la noticia, y a continuación pegar la URL (dirección Web) de la noticia. Esto tiene la ventaja de suscitar interés con el titular, de no saturar de texto, y que aquel que esté realmente interesado, hará clic en el enlace para leer el resto de la noticia.

Aquello que se escriba en el muro podrá ser igualmente replicado por otros amigos, creando la comunicación viral, pues los amigos de estos amigos, a su vez podrían nuevamente replicarlo, y así, sucesivamente.

La participación

Los mensajes en el muro también permiten comentarios, por lo que entramos en la parte más interesante y útil, ya que nos permite conocer otros puntos de vista, la aceptación del contenido publicado, la crítica, etc. Esto es retroalimentación de información, y es el poder más grande que tiene la Web 2.0: LA PARTICIPACION.

Imaginemos que publicamos una idea, por ejemplo, un polideportivo de tales características en tal zona. Un ciudadano podría ver la idea, y opinar al respecto. Puede dar nuevas ideas con las que no contábamos y que pueden ser interesantes, o bien puede dar información que no teníamos (por ejemplo que donde se quiere construir el deportivo era antiguamente un acuífero con pozos), o bien criticar por razones que no dimos importancia o cualaquier otra opinión.

Las redes sociales, no nos equivoquemos, no son medios para lanzar únicamente nuestros mensajes, ideas o propuestas. Las redes son medios colaborativos, y nuestra colaboración también determina el grado de que los demás participen. Podemos recibir las opiniones de nuestros amigos, recibir recomendaciones de éstos o buscar información sobre algo específico. Nosotros también somos colaboradores. Podemos interesarnos, por ejemplo, sobre algún problema común con otro municipio, o una iniciativa de otro municipio en otra provincia y en otra comunidad autónoma. Hemos de dejar comentarios, dar nuestra opinión, recomendar, replicar, votar noticias o decir, simplemente, que nos gustan. Estas acciones son actividades que también dicen de nosotros, y el resto de colaboradores de la red lo apreciarán, y responderán hacia nosotros de la misma manera. Hay que cuidar mucho este detalle y no ser egoístas, interesados únicamente en dar publicidad de nosotros sin nada a cambio. ante todo PARTICIPACION Y COLABORACION.

En el caso de que nuestro partido político sea un partido nacional, es muy importante estar presente y dedicar esfuerzos en promocionar y publicitar las ideas del partido a nivel nacional o autonómico, no solamente de nuestro municipio. Estas referencias nos favorecerán mucho, pues damos una imagen de un grupo político que se preocupa y se implica por la ciudadanía en general y a todos los niveles, no únicamente en su municipio.

Contenidos multimedia

Un aspecto bastante importante es la posibilidad de publicar contenidos multimedia. Podemos crear galerías de fotos o de vídeos, de la temática que queramos. Por ejemplo, se pueden crear secciones de fotodenuncia, de monumentos del pueblo, de nuestras actividades (mesas informativas, mítines, visitas a colegios, etc). Al igual que comenté al principio, si usamos nuestro perfil personal, recomiendo no usar fotos personales, y, aún menos, en que aparezcan menores de edad (por razones legales y de falta de privacidad). No quedaría nada bien que publiquemos una foto o un vídeo en la que salgamos con ojos chisposos, descamisado y con una copa en la mano, en mitad de una boda o de una fiesta.

Aplicaciones o utilidades

Otra de las características de las redes sociales son las aplicaciones. En el caso de Facebook, podemos encontrar algunas muy interesantes, como Twitter, donde podemos actualizar los contenidos de este medio en Facebook. Hay otras, como suscripciones a noticias RSS, o incluso juegos. Como recomendación personal, hay que dar una imagen política seria, práctica e íntegra. No hay que pecar de ser infantiles, y aún menos molestar al resto de amigos con aplicaciones del tipo "galleta de la suerte", "bolazos de nieve" y similares.

Grupos

Otra posibilidad que ofrecen las redes sociales, es la suscripción a grupos de usuarios con algún interés común. Sería muy interesante, por imagen y seriedad, suscribirse a grupos que puedan suponer un peso político y social. Recomendaría, por ejemplo, suscribirse a un grupo o asociación de enfermos de tal o cual enfermedad que está en nuestra localidad, alguna ONG, etc. No recomiendo grupos lúdicos, de ocio o impopulares, y, aún menos, que sean de actualidad pero que no estén en comunión con las ideas generales del partido.

Mensajes

Otra funcionalidad importante a tener en cuenta es la posibilidad de dejar mensajes, a modo de correo electrónico. Este medio, aunque primitivo, es el que más se utiliza para comentar cosas directamente a alguien sin que se haga público, como el muro o el estado. Además de privacidad, brinda la posibilidad de establecer una comunicación más estrecha entre ambos.

Chat

Por último, comentaré una funcionalidad que poseen las redes sociales que no hemos de escatimar. Se trata la función de chat, que permite una comunicación directa y privada entre el político y el amigo (o ciudadano, o compañero, etc.), de forma instantánea. Gracias a esta herramienta podemos responder o aclarar cuestiones en el momento, con lo que la cercanía y la presencia se hacen más palpables. El problema que tiene esta funcionalidad es (al menos en mi caso) que suele entrar en acción cuando menos lo necesitas, es decir, por ejemplo, cuando estás trabajando o cuando necesitas tu concentración en otras cuestiones más importantes. No obstante, es un medio de comunicación bastante valioso.

Reflexiones finales

Hay muchos ciudadanos que no tienen tiempo para ver la televisión, para escuchar la radio, o para leer el periódico; o bien tienen un horario que les impide acudir a un mítin o a una mesa informativa. La ventaja que tiene internet es que es descentralizado, es decir, que no se necesita estar presente ni tampoco estar en un momento dado. La comunicación entre ciudadano y político se produce sin barreras geográficas ni de tiempo.

Hemos de ver las redes sociales como un medio de comunicación, pero también como una herramienta de trabajo excelente, que nos da la información (gracias a los ciudadanos) que necesitamos para saber qué, cómo, cuándo y por qué hemos de hacer las cosas. Si importante es informar, más importante es escuchar y, aún más importante, interactuar.

Las redes sociales serán muy importantes en la precampaña y, sobre todo, en la campaña electoral. Serán el medio por el cual nos comunicaremos, colaboraremos y conseguiremos relaciones con ciudadanos, compañeros de partido y amigos. El uso de las redes sociales nos harán ganar o perder votos, dependiendo del uso que les demos. Es muy importante estar presentes, existir e interactuar con nuestros ciudadanos a través de estos medios, informarles, aclararles dudas, recibir críticas y agradecer su colaboración.

Pero no hemos de estar presentes únicamente en momentos de elecciones. Hemos de ser accesibles en cualquier momento, en cualquier lugar y por cualquier razón. No hemos de desconectar con la realidad política y social, porque la realidad no desconecta nunca. Por tanto, tampoco nosotros.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Gracias, Sinde

Ayer se extinguió el intento golpista de la ley más polémica y antidemocrática de la última década, en un órdago que el gobierno creyó ganar e imponer con sus cartas marcadas. Poco le sirvió intentar camuflarla dentro de un paquete de leyes diferente. Poco le sirvió intentar presionar y negociar con el resto de partidos políticos. Poco le sirvió los argumentos dóciles intentando convencer de que no hay segundas intenciones y de trasfondo. Al final, PSOE se quedó sólo, con el sabor amargo de una derrota sin precedentes, indicador clave de una crisis de gobierno, condimentado con una tendencia de otras crisis que le han venido grandes y de las que no ha sabido estar a la altura.

La ley Sinde lleva dando bandazos desde su nacimiento (hace ya mucho tiempo), encontrando barreras allá donde va, pues es antipopular. Gracias a Wikileaks nos enteramos de que esta ley viene escrita desde EEUU, cuyo gobierno, simpatizante (o calzonazos) de la industria cinematográfica de Hollywood, ha estado presionando a nuestro gobierno, a pesar de los informes de casos infructuosos de cierres de páginas web en nuestro país. Y es que en nuestras salas de cine, más del 85% de las películas proyectadas son "made in USA", y eso no es suficiente para la infinita codicia de unos magnates anticuados. Hay que acusarnos de ser el país más pirata del mundo, cuando de siempre se ha sabido que nuestros galeones eran asaltados y hundidos por piratas de otros países. La acepción de la palabra pirata, según el diccionario de la Real Academia de la lengua Española, es la siguiente:

"Persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar.
Persona cruel y despiadada.
Persona que, bajo amenazas, obliga a la tripulación de un avión a modificar su rumbo."


Sería irónico pensar que una ama de casa, un estudiante adolescente, un señor jubilado, un autónomo, un "currito", o cualquiera de los millones de personas a los que se les acusa de piratas, vayan por la calle sembrando el pánico cruelmente, amenazando despiadadamente al resto de ciudadanos. Es calumnioso, cuanto menos. Se está faltando el respeto de millones de personas y de un país.

Nuestro gobierno ha cedido a las presiones de una industria decadente condenada a la extinción. No digo ésto sin una buena razón. Internet y la sociedad de la información están aquí desde hace casi dos décadas. Es una revolución sin precedentes en la historia, incluso mayor que la revolución industrial. Esta revolución ha calado en la sociedad, en las economías, en los negocios, en las políticas... en todo, salvo la industria de la cultura. Ha revolucionado en la forma de comunicarnos, de expresarnos, de comprar, de consultar información, de planificar nuestras vacaciones, de compartir intereses... Todo se está adaptando y evolucionando en torno a la sociedad de la información, porque es beneficioso y porque cubre las necesidades de los compromisos sociales y económicos. Cualquier empresa hoy en día tiene su página en internet, y ha adaptado su modelo de negocio a la web. Desde hace ya tiempo, los ciudadanos, antes de comprar, consultan productos y precios en internet, se informan bien sobre sus características y ventajas, y, por último compran aquello que mejor se adapta a sus necesidades personales. Sin embargo, la industria cinematográfica y de la música, no quieren evolucionar, y se aferran agónicamente al obsoleto modelo de negocio que tanto beneficio les ha dado durante tantos años antes de la revolución de la información. Es cierto que podemos comprar películas y música a través de internet, pero no aportan ningún valor añadido con respecto al formato tradicional. ¿Por qué pagar el mismo precio por una canción en formato electrónico que en formato físico (precio/canción), si la discográfica se ahorra costes de producción, logística y tienda? Si esta industria no innova, no escucha ni satisface las necesidades de los consumidores de esta época, está condenada a su extinción.

No entraré en más detalles sobre asuntos de los que ya se han discutido y sobre los que se han escrito ríos de tinta. Me concentraré en la polémica ley Sinde y lo que dicha ley ha supuesto estos días. Pero no voy a dar más datos de los que ya se conocen y que se pueden consultar en otros medios, principalmente en http://sindegate.net.

Me gustaría dar las gracias a Sinde y a su ley. No, no me estoy volviendo loco. Lo digo seriamente y con sinceridad. GRACIAS, SINDE. Pero, ¿Por qué? Por que la ley Sinde hay tenido éxito. Pero no el éxito que se esperaba. Si no el éxito de movilización de miles de ciudadanos para expresar libremente su opinión. Las barricadas ya no están en la calle, si no en la red, donde hay un movimiento más multitudinario, más social, más rápido, más interactivo, y más efectivo. Las redes sociales estaban a rebosar de proclamas y activistas. Las redes sociales se convirtieron en cacerolas hirvientes de opiniones ciudadanas.

Donde más ciudadanos se encontraron, donde más ciudadanos expresaron libremente su rechazo a esta ley, donde más ciudadanos coincidieron y lucharon, fue, sin duda alguna, Twitter.

Este medio, nacido de la idea de los SMS, se convirtió en el medio por el cual el interés sobre esta ley se multiplicó viralmente hasta límites incuantificables. Durante el lunes y el martes (anteayer y ayer), seguimos con gran interés los tweets que a cada segundo se recibían en distintos canales, tales como #leysinde o #sindegate. Hubo más canales, sin duda alguna, pero estos fueron los reyes de la batalla de los medios.

Por ello, Ángeles González-Sinde, le quiero dar las gracias por su ley, pues ha despertado el interés de ciudadanos que creíamos dormidos, y que, a pesar de la lluvia y el frío, se han manifestado a través de internet para expresar su repulsa a una ley que no es más que espasmo delirante de una agonizante industria que se muere por no evolucionar. Le quiero dar las gracias por descubrir, sin que lo previese ni quisiese, un movimiento de expresión más popular y efectivo que una manifestación o un referendum. Le quiero dar las gracias por poner de acuerdo y reafirmar las convicciones de la mayor parte de los ciudadanos de este país, de levantarles de su adormecimiento y hacerles dar un puñetazo en la mesa ante un ataque a sus derechos. Le quiero dar las gracias por hacer que millones de españoles tengan interés por informarse, por despertar del letargo de desinformación y engaño. Le quiero dar las gracias por hacer que los ciudadanos españoles sepan algo más sobre internet y sobre la propiedad intelectual, pero, sobre todo, por estimular el interés por la información y por la política (aunque sea en unas circunstancias un poco humillantes). En resumen, GRACIAS, SINDE.

Fuente: http://rhernamperez.wordpress.com/2010/12/22/gracias-sinde

lunes, 20 de diciembre de 2010

La política y las redes sociales

Introducción

En apenas cinco meses habrá elecciones municipales y autonómicas en España. Los medios de comunicación y la forma de llegar al electorado ha cambiado mucho en la última década. La era de la información ya está presente en todos los hogares, y la sociedad ha abrazado el ciberespacio como el medio por el cual relacionarse, expresar sus opiniones, hacer negocios, buscar trabajo, divertirse, comprar, reservar las vacaciones, etc. La forma de hacer política también ha cambiado, especialmente en la forma de comunicarse con los posibles votantes.

Medios tradicionales

La televisión, la radio, los diarios y los folletos buzoneados, son medios masivos que llegan fácilmente a muchos ciudadanos, y que se utilizan exclusivamente para informar. Es una comunicación débil, pues únicamente hay un emisor que fuerza el envío de información a un receptor. Es un medio frío, en el que hay que ser creativo para captar la atención del receptor para que se interese por el contenido. El porcentaje de interés suele ser bajo.

Las mesas informativas y los mítines son medios que no llegan a tantos ciudadanos, pero tienen la ventaja de que los ciudadanos contactados ponen cara a sus políticos, pueden (o al menos deberían) poder hablar con ellos, dar opiniones, criticar, recibir el calor de un apretón de manos, de una mirada, captar la intensidad y la pasión del mensaje hablado... es un medio directo, muy humano, y las relaciones son mucho más efectivas. El porcentaje de interés es muy superior al de los medios citados en el párrafo anterior.

Internet no ha cambiado los medios de comunicación tradicionales, si no que ha hecho de pegamento entre la frialdad informativa y la calidez del contacto humano. Es un medio mucho más masivo que el de la prensa, pues no todo el mundo compra un diario, o escucha la radio, a menos que esté realmente interesado en ello. El ciudadano puede acceder a la información sin necesidad de un medio concreto, pues en Internet, la información es replicada en multitud de medios, estén o no asociados a un partido político, o estén o no asociados a un medio de comunicación concreto. La replicación de las noticias es algo sorprendente, y que funciona a modo de marketing viral. Lo más sorprendente, no es cómo una información se extiende exponencialmente, si no la facilidad de cómo los buscadores pueden llevarnos a dicha información.

Por un lado tenemos la facilidad de accesibilidad a la información, y por otro, y quizá el aspecto más importante de Internet, es que la comunicación puede establecerse en ambos sentidos, creando una relación entre el ciudadano y el político mucho más accesible que de forma presencial. En este aspecto, las redes sociales juegan un factor determinante en dicha relación, y un político debería tenerlo muy en cuenta.

¿Qué son las redes sociales?

Una red social es una herramienta o medio, a través del cual se facilita la posibilidad de que personas con intereses similares o comunes se conozcan y se relacionen. Existen redes sociales especializadas en alguna temática, como por ejemplo Xing o LinkeIn, que unen a personas con intereses empresariales o profesionales. Hay también redes científicas, médicas, educativas, informáticas, etc.

Sin embargo, la red más famosa y popular de todos los tiempos es Facebook, con más de 500 millones de usuarios en todo el mundo. La principal característica de esta red es que permite comunicar a personas en cualquier parte del mundo, sobre cualquier interés, o sobre cualquier temática, además de incluir funcionalidades muy útiles y que veremos a continuación.

Antes de proseguir, debo decir que existen más redes sociales de propósito general, como Tuenti o MySpace, e incluso una nueva red social llamada Diaspora, que está basada 100% en software libre y en estándares abiertos. Pueden gustar más o menos, pero en política hay que ser prácticos, y llegar a la mayor cantidad posible de ciudadanos. Y Facebook es el medio más popular y extendido con gran diferencia. También se podría pensar en utilizar varias redes sociales. Es buena idea, pero, como veremos a continuación, las redes sociales, para un político, son un ladrón de tiempo muy importante, que requieren de dedicación y de esfuerzo. Hay que saber dosificar el tiempo útil y productivo en hacer política, y pensar en las redes sociales únicamente como un medio por el cual informar y capturar información.

Perfil

Al iniciar la andadura en una red social, hemos de pensar primero qué perfil crear. Un perfil será lo que el resto de usuarios de la red social verán de nosotros. Recomiendo, como prioridad principal, que el perfil sea del grupo político (comité local, amigos de...), y dar la oportunidad, a través de este medio, que otros compañeros participen y utilicen la red social para el bien común. Habrá quienes tengan un perfil personal, como persona, que quieran también usar la red social para medios políticos. En este sentido, mi recomendación es dar prioridad al perfil del grupo político, y usar el personal de forma independiente. Una opinión personal, por ejemplo, debería darse (normalmente) en el perfil personal, y no en el del grupo. Por otra parte, recomiendo que si se utiliza un perfil personal, utilizarlo única y exclusivamente para fines políticos. Aunque tengamos amigos del colegio, de la Universidad, del club de mus, o en cualquier otra afición, deberíamos dejar nuestros asuntos personales y nuestras aficiones al margen. Un político es una figura pública, y como tal, tendrá fans y detractores, y las cosas personales que se publiquen pueden determinar la simpatía o la antipatía de los electores, y podrían utilizarse para cualquier actividad de desprestigio y, cómo no, para arrancarnos votos.

Una vez creado el perfil, es importante configurar la información inicial, tales como los intereses, quién puede dejarnos comentarios o las notificaciones que deseamos recibir. Si usamos Facebook, hay que tomar en cuenta este último punto, pues por defecto, recibiremos notificaciones para cualquier cosa, lo que puede llevar a desesperarnos de forma improductiva e innecesaria.

Una vez creado el perfil, podemos escribir algo en nuestro muro o en nuestro estado, un mensaje corto para presentarnos y dar la bienvenida a cualquier usuario que nos visite.

Crear relaciones

El siguiente paso obligado es encontrar amigos o personas, con el fin de crear lazos y compartir información. Lo más lógico sería pensar en buscar otros grupos o personas relacionados con nuestro partido político, y, a continuación, solicitar su amistad. Este paso no es obligatorio, ni tampoco ha de hacerse una vez y en este orden. En cualquier momento podemos buscar amigos y solicitar su amistad. Esta es la forma de crear la red.

Generar y consumir información en la red social

¿Y cuál va a ser nuestro uso de la red social, además de encontrar y hacer amigos? Lo más importante es informar y recibir información. Pero, vayamos por partes.

El muro o el estado nos permitirá escribir mensajes cortos, los cuales son visualizados en las sesiones de nuestros amigos, e indexados por los buscadores. Estos mensajes pueden ser noticias u opiniones propias. Una práctica muy habitual, es replicar noticias de otros medios, compartiendo enlaces. Lo normal es dar el título de la noticia, y a continuación pegar la URL (dirección Web) de la noticia. Esto tiene la ventaja de suscitar interés con el titular, de no saturar de texto, y que aquel que esté realmente interesado, hará clic en el enlace para leer el resto de la noticia.

Aquello que se escriba en el muro podrá ser igualmente replicado por otros amigos, creando la comunicación viral, pues los amigos de estos amigos, a su vez podrían nuevamente replicarlo, y así, sucesivamente.

La participación

Los mensajes en el muro también permiten comentarios, por lo que entramos en la parte más interesante y útil, ya que nos permite conocer otros puntos de vista, la aceptación del contenido publicado, la crítica, etc. Esto es retroalimentación de información, y es el poder más grande que tiene la Web 2.0: LA PARTICIPACION.

Imaginemos que publicamos una idea, por ejemplo, un polideportivo de tales características en tal zona. Un ciudadano podría ver la idea, y opinar al respecto. Puede dar nuevas ideas con las que no contábamos y que pueden ser interesantes, o bien puede dar información que no teníamos (por ejemplo que donde se quiere construir el deportivo era antiguamente un acuífero con pozos), o bien criticar por razones que no dimos importancia o cualaquier otra opinión.

Las redes sociales, no nos equivoquemos, no son medios para lanzar únicamente nuestros mensajes, ideas o propuestas. Las redes son medios colaborativos, y nuestra colaboración también determina el grado de que los demás participen. Podemos recibir las opiniones de nuestros amigos, recibir recomendaciones de éstos o buscar información sobre algo específico. Nosotros también somos colaboradores. Podemos interesarnos, por ejemplo, sobre algún problema común con otro municipio, o una iniciativa de otro municipio en otra provincia y en otra comunidad autónoma. Hemos de dejar comentarios, dar nuestra opinión, recomendar, replicar, votar noticias o decir, simplemente, que nos gustan. Estas acciones son actividades que también dicen de nosotros, y el resto de colaboradores de la red lo apreciarán, y responderán hacia nosotros de la misma manera. Hay que cuidar mucho este detalle y no ser egoístas, interesados únicamente en dar publicidad de nosotros sin nada a cambio. ante todo PARTICIPACION Y COLABORACION.

En el caso de que nuestro partido político sea un partido nacional, es muy importante estar presente y dedicar esfuerzos en promocionar y publicitar las ideas del partido a nivel nacional o autonómico, no solamente de nuestro municipio. Estas referencias nos favorecerán mucho, pues damos una imagen de un grupo político que se preocupa y se implica por la ciudadanía en general y a todos los niveles, no únicamente en su municipio.

Contenidos multimedia

Un aspecto bastante importante es la posibilidad de publicar contenidos multimedia. Podemos crear galerías de fotos o de vídeos, de la temática que queramos. Por ejemplo, se pueden crear secciones de fotodenuncia, de monumentos del pueblo, de nuestras actividades (mesas informativas, mítines, visitas a colegios, etc). Al igual que comenté al principio, si usamos nuestro perfil personal, recomiendo no usar fotos personales, y, aún menos, en que aparezcan menores de edad (por razones legales y de falta de privacidad). No quedaría nada bien que publiquemos una foto o un vídeo en la que salgamos con ojos chisposos, descamisado y con una copa en la mano, en mitad de una boda o de una fiesta.

Aplicaciones o utilidades

Otra de las características de las redes sociales son las aplicaciones. En el caso de Facebook, podemos encontrar algunas muy interesantes, como Twitter, donde podemos actualizar los contenidos de este medio en Facebook. Hay otras, como suscripciones a noticias RSS, o incluso juegos. Como recomendación personal, hay que dar una imagen política seria, práctica e íntegra. No hay que pecar de ser infantiles, y aún menos molestar al resto de amigos con aplicaciones del tipo "galleta de la suerte", "bolazos de nieve" y similares.

Grupos

Otra posibilidad que ofrecen las redes sociales, es la suscripción a grupos de usuarios con algún interés común. Sería muy interesante, por imagen y seriedad, suscribirse a grupos que puedan suponer un peso político y social. Recomendaría, por ejemplo, suscribirse a un grupo o asociación de enfermos de tal o cual enfermedad que está en nuestra localidad, alguna ONG, etc. No recomiendo grupos lúdicos, de ocio o impopulares, y, aún menos, que sean de actualidad pero que no estén en comunión con las ideas generales del partido.

Mensajes

Otra funcionalidad importante a tener en cuenta es la posibilidad de dejar mensajes, a modo de correo electrónico. Este medio, aunque primitivo, es el que más se utiliza para comentar cosas directamente a alguien sin que se haga público, como el muro o el estado. Además de privacidad, brinda la posibilidad de establecer una comunicación más estrecha entre ambos.

Chat

Por último, comentaré una funcionalidad que poseen las redes sociales que no hemos de escatimar. Se trata la función de chat, que permite una comunicación directa y privada entre el político y el amigo (o ciudadano, o compañero, etc.), de forma instantánea. Gracias a esta herramienta podemos responder o aclarar cuestiones en el momento, con lo que la cercanía y la presencia se hacen más palpables. El problema que tiene esta funcionalidad es (al menos en mi caso) que suele entrar en acción cuando menos lo necesitas, es decir, por ejemplo, cuando estás trabajando o cuando necesitas tu concentración en otras cuestiones más importantes. No obstante, es un medio de comunicación bastante valioso.

Reflexiones finales

Hay muchos ciudadanos que no tienen tiempo para ver la televisión, para escuchar la radio, o para leer el periódico; o bien tienen un horario que les impide acudir a un mítin o a una mesa informativa. La ventaja que tiene internet es que es descentralizado, es decir, que no se necesita estar presente ni tampoco estar en un momento dado. La comunicación entre ciudadano y político se produce sin barreras geográficas ni de tiempo.

Hemos de ver las redes sociales como un medio de comunicación, pero también como una herramienta de trabajo excelente, que nos da la información (gracias a los ciudadanos) que necesitamos para saber qué, cómo, cuándo y por qué hemos de hacer las cosas. Si importante es informar, más importante es escuchar y, aún más importante, interactuar.

Las redes sociales serán muy importantes en la precampaña y, sobre todo, en la campaña electoral. Serán el medio por el cual nos comunicaremos, colaboraremos y conseguiremos relaciones con ciudadanos, compañeros de partido y amigos. El uso de las redes sociales nos harán ganar o perder votos, dependiendo del uso que les demos. Es muy importante estar presentes, existir e interactuar con nuestros ciudadanos a través de estos medios, informarles, aclararles dudas, recibir críticas y agradecer su colaboración.

Pero no hemos de estar presentes únicamente en momentos de elecciones. Hemos de ser accesibles en cualquier momento, en cualquier lugar y por cualquier razón. No hemos de desconectar con la realidad política y social, porque la realidad no desconecta nunca. Por tanto, tampoco nosotros.

jueves, 16 de diciembre de 2010

La necesidad de la Administración Electrónica y la transparencia administrativa

Nota: Este artículo es un poco extenso, pero interesante y ameno, pues capta los factores clave para el éxito de la implementación de la eAdministración

INTRODUCCION

A lo largo de la historia, la vida de los ciudadanos ha estado vinculada a la Administración Pública, donde la comunicación es la clave para que el ciudadano pudiera ejercer sus derechos y que los empleados públicos pudieran ejecutar los trámites con la mayor diligencia posible. Con el tiempo, las comunicaciones y las herramientas de comunicación y de trabajo han ido evolucionando. Se ha pasado de la obligada comunicación presencial, a la correspondencia postal, al teléfono, o, como hemos vivido en las últimas décadas, la telemática.

Conscientes de esta realidad y de los beneficios que la era informática y las comunicaciones por internet ofrecen, en el año 2007, concretamente el 22 de Junio, se aprobó la Ley 11/2007, de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos (http://www.boe.es/aeboe/consultas/bases_datos/doc.php?id=BOE-A-2007-12352), con la finalidad de que todo ciudadano pudiera comunicarse con la Administración Pública “de acuerdo a los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación”, según reza en los derechos de nuestra Constitución, concretamente en el Artículo 103 (http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/constitucion.t4.html). Esta Ley supuso adecuar la realidad de las tecnologías de la información a la Administración Pública y al ciudadano.

VENTAJAS PARA EL CIUDADANO

Para entender un poco mejor ésto, sin sofisticadas fórmulas ni leyes. el ciudadano podrá ejercer su derecho de comunicación con la Administración Pública de forma no presencial a través de las tecnologías. Hoy en día, muchos ciudadanos se deplazan lejos para trabajar y/o los horarios no son compatibles con los horarios de la Administración. Realizar cualquier trámite administrativo de forma presencial puede suponerle la pérdida de uno o varios días a cuenta de días por asuntos personales o a cuenta de sus vacaciones. Otro ejemplo lo encontramos en ciudadanos que tienen una vivienda en otro municipio en otra provincia, y necesita pagar sus impuestos, o pagar multas, etc. También están los casos de ciudadanos impedidos físicamente, ya sea por una enfermedad o una invalidez. También están los casos de ciudadanos que están fuera del país por cualquier asunto (trabajo, viaje, compromisos personales, etc). Todos ellos pueden comunicarse con su Administración desde cualquier lugar (desde casa, desde el trabajo, desde un locutorio, etc.), y a cualquier hora, a través de las tecnologías, sin colas ni esperas. Es, pues, un sistema que funciona las 24 horas del día, todos los días del año, y desde cualquier lugar y medio (hay que tener en cuenta que el trabajo de los empleados públicos está regido por un calendario laboral y un horario, por lo que la gestión de los expedientes no cuenta. Cuenta la operativa de solicitudes y consultas).

Las tecnologías aportan canales de comunicación. El canal más extendido es el ordenador personal con conexión a internet. Otro canal podría ser un teléfono móvil, la TDT o cualquier otro que facilite esta comunicación. A efectos prácticos, el mejor canal para la introducción y aportación de datos es el ordenador, pues tiene un teclado cómodo, así como la posibilidad de conectar diversos periféricos (escáneres, cámaras, etc), para capturar documentos e imágenes que se pueden adjuntar a los expedientes administrativos. El resto de canales, debido a sus características (tamaño de pantalla, periféricos de entrada de datos, etc.), son menos utilizados, pero interesantes para comunicación de información (avisos, estados, ayuda...)

El ciudadano podrá recibir notificaciones a través de su correo electrónico o en su teléfono móvil, cada vez que el expediente cambie de estado. También puede consultarlo accediendo a la ventanilla virtual (o electrónica) de su Administración. Los documentos generados y adjuntados también son accesibles de forma electrónica. Todo ello da una trazabilidad detallada y transparente sobre la gestión de sus expedientes.

El ciudadano también puede pagar tasas, multas, impuestos, etc., mediante una pasarela de pago conectada a la entidad bancaria de la Administración. Este sistema de pago es el utilizado de forma universal en tiendas online, y el banco asociado es garante de su seguridad y de cualquier tipo de incidencia o delito que pudiera ocurrir.

VENTAJAS PARA LA ADMINISTRACION

Para la Administración, la eAdministración supone numerosas ventajas (sólo por citar algunas):

- Ofrecer un servicio desatendido. No es necesario atender a cada ciudadano presencialmente, explicando paso a paso los detalles del expediente. Esto supone un ahorro considerable de tiempo que se transforma en productividad.

- Mejora la eficiencia en la gestión del expediente y aporta transparencia sobre la misma. Los expedientes van pasando directa y automáticamente a los empleados que se encargarán de gestionarlos. La bandeja de tareas, además, aporta visión de los expedientes y de su estado, evitando olvidos accidentales. Cada proceso conlleva un estado visible y trazable para la Administración y para el ciudadano.

- La documentación, al ser electrónica y centralizada en un sistema informático, es más manejable y se evitan pérdidas de documentación.

- El sistema es flexible, pudiendo asignar y delegar tareas a otros empleados públicos, o incluso añadiendo anotaciones en los procesos.

- Si un ciudadano solicita el estado de un expediente, o una copia de un expediente ya antiguo, la búsqueda es instantánea, evitando la tediosa tarea de búsqueda en un archivo físico. La información está disponible en cualquier momento, y no es necesario buscarla en lugares físicos.

- Los expedientes y sus documentos, al estar en formato electrónico y al no ocupar espacio físico, se ahorra costes en infraestructuras y en logística, o se puede aprovechar para instalaciones de otro tipo.

- La documentación en formato electrónico se puede copiar muy fácil y rápidamente.

- La documentacion en formato electrónico supone un ahorro considerable en costes de papel. El papel es susceptible de destrucción en caso de incendio o de cualquier otra catástrofe. El ahorro en papel favorece el desarollo sostenible y la ecología.

- La documentación en formato electrónico, si se utiliza algún sistema de persistencia, de alta disponibilidad o de backups, en caso de que desastre en un servidor o en un cluster, estará a salvo y seguirá funcionando.

- Las gestión administrativa, a través de plataformas de Administración Electrónica, agilizan enormemente el tiempo y el trabajo de los empleados públicos, favoreciendo la eficacia y ahorrando tiempo y costes.

- La integración con otros sistemas internos agilizan y automatizan el trabajo. Por ejemplo, el pago de un impuesto puede conectar y actualizar automáticamente el sistema contable.

UN EJEMPLO PRACTICO

La Administración Electrónica no es un mero canal de comunicación, si no también un medio de trabajo para el empleado público, y un medio de trazabilidad de expedientes para el ciudadano. Para entender mejor ésto, voy a exponer un caso práctico, paso a paso. Aunque el escenario se refiere a la Administración Local (Ayuntamiento), se puede aplicar a cualquier tipo de Administración (Hacienda, Seguridad Social, etc).

Un ciudadano solicita un trámite administrativo, por ejemplo, un certificado de empadronamiento. Accede, mediante su ordenador e internet, a la página de su Ayuntamiento, y se dirige a la ventanilla (virtual). Esto lo puede hacer cualquier día, sea festivo o no, y a cualquier hora del día, incluso de noche. Desde la ventanilla podrá acceder a la lista de trámites administrativos disponibles por la Administración (certificado de empadronamiento, solicitud de placa de vado, pago de multas, pago del IBI, pago del impuesto de vehículos, licencia de obra menor, etc). Una vez selecciona su expediente, deberá identificarse para acreditar quién es. Lo más seguro es hacerlo mediante un certificado digital (puede hacerlo en nombre propio como persona jurídica, a través de su DNI electrónico, o bien, mediante un fichero encriptado y protegido, solicitado a la Casa de Moneda y Timbre u otra Administración, previa identificación acreditada y fehaciente). El expediente solicitará una serie de datos afines al mismo (medio de comunicación, motivo de la solicitud, etc). El expediente podrá presentar una ayuda sobre cómo completar la información, así como la documentación necesaria para ser adjuntada. Si es necesario, podrá adjuntar documentos que sean necesarios para el expediente (documento escaneado, una imagen, un documento en formato PDF o DOC, etc). Una vez que el ciudadano introduce la información, la valida y envía el expediente. Si el expediente tiene una tasa, le solicitará el medio de pago del mismo (PayPal o tarjeta de crédito). Recibirá una notificación del expediente con el registro de entrada y su firma digital (una firma digital es un código único, validado con un sellado de tiempo, asociado a un certificado digital y a un documento oficial, el cual genera automáticamente el sistema con el certificado digital del ciudadano (al enviar el expediente es como si firmara el mismo al entregarlo)). El pago de la tasa se realizará mediante una pasarela de pago segura, garantizada por una entidad bancaria. El ciudadano puede proseguir con su vida normal, mientras el expediente ya está en su Administración.

En el lado de la Administración (en este caso un Ayuntamiento), cuando el empleado municipal correspondiente a dicho expediente (en este caso de Estadística) accede a su puesto de trabajo, verá una lista de tareas pendientes, entre ellas el expediente solicitado por el ciudadano, con su correspondiente registro de entrada y su firma digital. Podrá abrir el expediente, revisarlo y validar la información y documentación aportados. Si los datos no son correctos o falta algún documento, podrá solicitar al ciudadano la rectificación o la documentación pendiente. Si los datos son correctos, puede añadir nueva documentación al expediente. En el proceso de tramitación, se puede generar un documento específico del expediente, el cual será el documento que finalmente se entregará al ciudadano una vez se procese. Finalizado su trabajo, si el expediente requiere la intervención de más empleados públicos para su gestión, firmará digitalmente su proceso, pasando el expediente al siguiente proceso que se asignará a la persona correspondiente. Cuando los procesos de tramitación del expediente terminan, pasará a los procesos de firma, asociados a los responsables correspondientes (Secretario, Concejal, Alcalde...). Estos responsables tendrán un portafolio de los expedientes terminados y pendientes de firma. Tras la revisión, el responsable correspondiente puede firmar los expedientes uno a uno o por lotes. Una vez firmado por todos los responsables, el expediente finaliza, obteniendo un registro de salida, y se mandará al ciudadano mediante los medios de comunicación que ha seleccionado. Cabe decir que, en cualquier proceso, el empleado público puede denegar el expediente, indicando las razones (en nuestro ejemplo, por ejemplo, que el solicitante no está censado en el municipio). También puede solicitar en un determinado proceso el pago de alguna tasa, cuya petición se notificará al ciudadano para que se haga efectiva.

El ciudadano, por su parte, puede recibir notificaciones en su correo electrónico o en su teléfono móvil vía SMS cada vez que el expediente cambia de estado o de proceso. También puede acceder a la ventanilla virtual para consultar el estado de su expediente. Puede ver las notificaciones de cada proceso, conociendo cuándo ha pasado por dicho proceso (fecha y hora), y qué empleado público o responsable lo ha validado. También puede conocer las peticiones, por parte de la Administración, para que aporte documentación pendiente, cosa que podrá realizar y enviar de la misma forma que vimos cuando solicitaba el expediente. También puede recibir requerimientos de pago de tasas, que realizará como se explicó anteriormente. Si el expediente fue rechazado, conocerá quién lo rechazó, cuando y por qué. Si el expediente se completó, obtendrá el documento del expediente final, junto a la documentación generada y adjunta, así como las firmas digitales de los responsables y el registro de salida de dicho expediente.

ADMINISTRACION TRADICIONAL

La Administración tradicional no desaparece, si no que se complementa con la Administración Electrónica. Es lógico pensar – por ejemplo - que en estos inicios, las personas mayores, y especialmente en pueblos pequeños con poco calado tecnológico, prefieran que se lo hagan desde el Ayuntamiento. El ciudadano acudirá presencialmente, como siempre lo ha hecho, y solicitará el expediente. El empleado público accederá, desde su ordenador, a la página del Ayuntamiento y a la ventanilla, exactamente igual a como lo haría el propio ciudadano en modo online. El ordenador de la Administración tendrá conectado un lector de DNI electrónico, por lo que al solicitar la identificación, se le pedirá al ciudadano que introduzca su DNI en el lector, y, a continuación introduzca su PIN. Puede ocurrir que el ciudadano no tenga aún un DNI electrónico, o no recuerde su PIN. Esto se puede salvar adjuntando al expediente una imagen escaneada del DNI o del pasaporte del ciudadano. A partir de ahí, el empleado público solicitará los datos al ciudadano, y los irá completando en el expediente vía ordenador. El proceso sería el mismo que el que tendría el ciudadano en modo online. Una vez finalizado, se le mostrará al ciudadano el expediente antes de ser enviado, para que valide los datos que ha dado. Si es correcto, se enviará, generando la firma digital y el correspondiente registro de entrada. El documento de entrada será impreso y entregado al ciudadano, mientras que aparecerá este nuevo expediente en la bandeja de tareas del empleado correspondiente de atender el expediente.

Mediante este método no hay incongruencias en los registros de entrada de los expedientes solicitados vía online y los solicitados vía presencial.

DIFICULTADES Y PROBLEMAS PARA HACER REALIDAD LA eADMINISTRACION

Todo lo dicho anteriormente parece idílico, y así debería ser. Pero la realidad es muy diferente y no tan halagüeña. Os contaré mi experiencia.

Trabajé durante más de año y medio en el proyecto Municip@, de la Comunidad de Madrid, como Director de Provisión, como coordinador entre los equipos técnicos, soporte y comercial, poniendo en marcha el servicio para casi 130 ayuntamientos. También fui interlocutor entre los Ayuntamientos, la Comunidad de Madrid y la empresa adjudicataria del proyecto. Debo reconocer que la Comunidad de Madrid hizo aquí un esfuerzo muy grande, tanto en lo económico, como en medios, como en recursos y personas, para subvencionar a los ayuntamientos de menos de 20 mil habitantes (con alguna excepción), creando un servicio modélico y referente de Administración Electrónica.

Los problemas que encontré fueron muchos, y no tenían que ver directamente con problemas técnicos, si no más bien del día a día. Estos problemas se encontrarán en cualquier sistema de eAdministración, muchos de ellos inevitables, algunos asumibles y solventables. Por ejemplo, en ayuntamiento pequeños, además de la poca preparación informática de los empleados públicos, aún en el mejor de los casos de que puedan aprender (con mucho esfuerzo para su capacitación, aún siendo unos sistemas informáticos muy sencillos), estaba el tiempo material que necesitaban, pues eran muy pocos y tenían una gran carga de trabajo. La capacitación para adoptarlo era/es un coste muy importante. Otro, era que nuestra eAdministración estaba diseñada para integrarse con sistemas propios de la Comunidad de Madrid, y algunos ayuntamientos tenían otros sistemas, de otros proveedores, por lo que no podían integrarse, por ejemplo, para generar registros en entrada y salida, o para actualizar datos de otros sistemas de forma automática. Otro problema era la infraestructura de ordenadores que tenían (no entraban dentro de la subvención), que era antigua y había que actualizar el parque informático, cosa para la que muchos ayuntamientos no tenían presupuesto. Otro problema era que había que tener encendidos los ordenadores de algunos sistemas (como el del registro de entrada y salida, o el de estadística) las 24 horas del día, cosa que repercutía en el incremento de consumo de energía (con el consiguiente incumplimiento de la Agenda 21 y el desarrollo sostenible). Otro problema importante era la escasa infraestructura y la escasa calidad de las comunicaciones ADSL en pueblos muy retirados y pequeños, en las sierras de la Comunidad. Además de lentitud, había cortes. Además en días de mal tiempo, con tormentas (cosa frecuente), tanto la electricidad como las comunicaciones, se veían interrumpidas y en ocasiones con efecto racimo, dependiendo de si ese pueblo era nodo de distribución. La interrupción de estos servicios afectaba directamente a la disponibilidad del sistema para que pudiera ser usado por los ciudadanos.

Por último, para cerrar esta sección, diré que la ventanilla única es aún una utopía, pues ya partimos de que hay diversos sistemas de eAdministración no estandarizados, y que no comparten muchas (a veces ninguna) funcionalidades, incluso entre Administraciones del mismo nivel. No digo nada entre Administraciones distintas.

¿COMO ABORDAR LA eADMINISTRACION?

El principal problema que veo es el ocultismo comercial de los productos. Cada fabricante de software mira por su exclusividad, vendiendo productos muy buenos, pero cerrados herméticamente, tanto a nivel de licencias, de código, a nivel de formación, de soporte, de mantenimiento o de mejora. No se abren a otros productos. No se estandarizan. No se integran. Quieren tener la exclusividad de todo.

Por ello, el primer punto para llegar a una eAdministración real, coherente, de sentido común y para todos los ciudadanos y empresas que quieran colaborar, es que sea software libre, cuyo código y especificaciones estén a disposición de todos, que puedan estudiarse, y que todos puedan participar para mejorar y evolucionar el producto. No hablo de quimeras. Hablo de una realidad necesaria.

Un producto bajo software libre, creado por una empresa, tendrá el conocimiento más especializado sobre el mismo, por lo que la mayor parte de los contratos de soporte y mantenimiento los tiene casi asegurados. Creando una comunidad en torno a dicho producto, permite que otros entusiastas, sin ánimo de lucro, colaboren en hacer evolucionar y mejorar el producto, sin costes ni nóminas. Eso repercute en el enriquecimiento del producto y de la propia empresa, que ve cómo el producto es mejor y más adoptado por más Administraciones (lo que se traduce en más contratos y más negocio). La participación de desarrolladores altruistas, además, permiten crear documentación, crear foros, resolver dudas, explicar casos, crear parches, etc. Al ser abierto, otros productos podrían crear integraciones con este producto y viceversa. Se resolvería el problema de las incompatibilidades, y se comenzaría a caminar hacia una verdadera integración entre distintas Administraciones, alcanzando, poco a poco, la realidad de la ventanilla única.

Indpendientemente de los beneficios que supondría que los productos de eAdministración fueran libres y abiertos, para la Administración supondría un ahorro de costes inmenso, además de reforzar la confianza en un producto que es transparente y que no oculta puertas traseras, spyware y similares. También daría libertad para que si un día la relación con el proveedor de servicio se rompe, otro proveedor pueda seguir prestando el servicio con el mismo producto. Otra ventaja sería que, si en el caso de que el fabricante quebrara o se disolviera por cualquier razón, la comunidad podría continuar desarrollando y manteniendo el producto.

Por último, daré unos consejos más técnicos y estratégicos sobre mi visión de una eAdministración real.

- Desarrollado bajo estándares probados y populares de código abierto, con una gran comunidad por detrás.

- Las tecnologías y los lenguajes de programación utilizados deberían estar en el TOP 15 mundial, a fin de asegurar el no uso de tecnologías místicas, y que puedan ser abordadas por casi cualquier desarrollador con costes aceptables.

- No usar excesivos frameworks a modo de capas de cebolla. Se deberían analizar realmente las necesidades y el rendimiento, simplificando al máximo su arquitectura, evitando el consumo innecesario de recursos, lo que se traduce en tiempos de respuesta mejores, menos tráfico, más ahorro de energía y más ahorro de recursos físicos (memoria y disco).

- Uso de tecnologías estándar de comunicaciones, como SOAP o REST, bajo conexiones seguras estándar, como OpenSSL

- Uso de bases de datos realmente escalables, tanto horizontal como verticalmente, así como también que tengan un altísima disponibilidad. Ante estas necesidades, bases de datos de tipo NoSQL serían una buena opción. En el caso de los documentos, por su estructura, MongoDB, RavenDB o CouchDB serían idóneas. Si el tipo de expedientes es más estadístico u organizado, Cassandra sería una buena opción. Es una recomendación personal.

- Sólo recomendaría la computación en nube en el caso de que las infraestructuras sean de la Administración, no de un proveedor externo, como una empresa, ya que si no, se pierde el control de los datos, aunque se firmen contratos LOPD. Sería bueno, por ejemplo, para la reducción de costes en caso de mancomunidades entre varios Ayuntamientos, o en el caso de que una Administración de jerarquía superior, financie y de el servicio a las Administraciones de jerarquía inferior, de la cual dependen.

- La dotación y la mejora de infraestructuras (líneas telefónicas, ADSL, electricidad, etc) es un punto clave para que tenga éxito. Hasta entonces, una opción podría ser compartir el servicio en una mancomunidad de municipios, alojándolos en aquel con mayores garantías de disponibilidad (en el caso de las Administraciones Locales).

- Esfuerzo inicial de formación y capacitación para los empleados públicos. Un portal de conocimiento sería interesante para alimentar documentación, experiencias, FAQs, etc.

- Dotación de ordenadores básicos necesarios para las distintas Administraciones. Este sería un esfuerzo económico muy importante, pero si no se invierte en este sentido, muchas Administraciones no lo adoptarían.

- Conseguir acuerdos con entidades de las cuales dependen servicios externos, tales como pasarelas de pago, firma electrónica, sellado de tiempo, etc., para conseguir descuentos y subvenciones en los costes.

- Enfocado a uso en diferentes plataformas, no únicamente en Windows. El uso de herramientas Office para el ciudadano o para el empleado público, debería comprender Microsoft Office, LibreOffice, OpenOffice, AbiWord, etc.

- Enfocado a diferentes navegadores: Internet Explorer, Firefox, Chrome, Safari, Opera, etc.

- Uso de interfaces ricas de usuario estándar, sin necesidad de plugins. La tecnología Flash puede ser muy buena, pero no es una tecnología nativa del navegador, y no todos los navegadores cuentan con un plugin de Flash.

- Interfaces pensadas para la accesibilidad de personas con minusvalías.

- Buscar siempre la forma más sencilla, corta e interactiva posible en la experiencia de usuario, tanto para el ciudadano como para el empleado público.

- Dirigido (las funcionalidades que se puedan de forma eficiente), a todos los canales tecnológicos posibles: ordenadores, tablets, teléfonos móviles 2G y 3G, TDT, Call Center, eTV, etc.

martes, 2 de noviembre de 2010

La Diosa Tecnología

Vivimos una época sin parangón en la historia, donde la tecnología forma parte de nuestras vidas, o nuestras vidas dependen de la tecnología. Nos facilita la vida, nos da estatus, comodidad, bienestar, ocio, trabajo, relaciones, etc. Hace sólo cuarenta años, nuestros padres y nuestros abuelos no hubieran dado crédito a este mundo tecnológico.

La era del chip y del ordenador ha sido la era que más ha influído en la historia del hombre. Ha transformado por completo la sociedad, la cultura, las ideas, el arte, la productividad, el conocimiento… casi todo. Lo que comenzó como un reto científico para cálculo y toma de decisiones simple, se ha convertido hoy en día en un símbolo de modernidad, evolución y riqueza.

En una carrera meteórica y sin freno, las máquinas inteligentes han pasado de ocupar cientos de metros y unas cuantas operaciones de proceso, a ocupar micras y a resolver millones de operaciones por segundo. La miniaturización, la velocidad y la capacidad de almacenamiento tienden a optimizarse casi cada mes. El grafeno ha nacido para desbancar al silicio, aportando una nueva generación de chips más pequeños, rápidos y económicos que los actuales. El camino hacia el ordenador cuántico es cuestión de unos pocos años.

La imaginación de la industria tampoco parece encontrar límites, y cada idea se convierte en una necesidad, en una droga para el consumidor que ha inyectarse para satisfacer su tecnodependencia. Aparecen cada vez más gadgets, cada cual más loco y de utilidad más que dudosa y prescindible. Estar a la última no es cuestión de dinero, sino de orgullo y dignidad. El punto débil del hombre moderno es su arrogancia y su sentido de la exclusividad, fácilmente conquistable y moldeable por empresas que tienen una pildorita (aparato tecnológico) que da la felicidad a cambio de un puñado (considerable) de euros.

Dar la vuelta al mundo en un día, hablar en el momento con un familiar al otro lado del planeta, comprar sin moverse de casa, gestionar trámites burocráticos en cualquier lugar y en cualquier momento, acceder a inconmensurables océanos de información, tener el control del mundo al alcance de la mano… ¡Qué maravillosa sensación de omnisciencia y omnipresencia! ¿Qué nos falta para ser dioses?

En un bolsillo podemos guardar infinitas posibilidades que están bajo nuestro control. Un simple teléfono móvil es un ordenador en miniatura, que nos permite navegar por un mar sin fin de datos, que nos organiza nuestra vida, que nos permite comunicarnos, que nos permite consultar nuestro correo, conocer el tiempo, consultar las acciones de la bolsa en tiempo real, acceder a las noticias de nuestros diarios favoritos, enterarnos de ofertas programadas en alertas, realizar fotografías o vídeos en alta definición, realizar videoconferencias, visualizar documentos, etc.

La nueva religión de nuestra era es la tecnología y la información. Somos adoradores y acólitos incondicionales de su influencia y de su maná. Nuestro espíritu está completo con su presencia, extasiado de sus milagros e iluminados por su bendición. No ser tecnoadicto hoy en día es ser un bicho raro, un ser anquilosado en creencias obsoletas, un aborigen del pasado que no está en su sitio ni en su momento.

Y vinieron profetas proclamando su nombre, erigiéndose como portavoces de su credo, sembrando en el corazón de los hombres la (su) semilla de sus mandamientos y de “su” palabra, ofreciendo (vendiendo) las estampitas milagrosas tocadas con su toque divino.

Y como en todo lo que el hombre toca, tergiversa el sentido de su origen y genera una suculenta industria que satisface unos valores nobles a costa de medios antónimos a sus enseñanzas.

La flamante, pulcra, aséptica e hipnótica estantería donde se exhibe lo último en tecnología, cual trampa para insectos en una noche de verano, esconde una verdad vil y execrable. Detrás de un ordenador, un teléfono móvil, un dispositivo móvil, una memoria USB, un periférico, un componente, un gadget… hay un largo trayecto lleno de sufrimiento humano, de dolor, de enfermedades, de explotación, de miseria y de muerte. Ocurre muy lejos, en países donde una vida humana no tiene apenas valor (si acaso alguna vez la tuvo). En países como China, se aprovecha de la economía emergente, del movimiento de las aldeas a las grandes urbes, de jóvenes con sueños de gloria y de prosperidad, con ilusiones de un futuro mejor, donde exprimen sus capacidades y su salud con jornadas laborales inhumanas por una miseria de sueldo, donde la precariedad es el día a día, donde la seguridad en el trabajo no existe, donde se exponen a la toxicidad de los productos que manipulan, donde los supervivientes, a los pocos años, vuelven a sus aldeas acabados, con su salud mermada, con una vida expoleada y con un futuro peor que el que dejaron. Esto es sólo el origen de ese capricho que tienes en tus manos. Pero el final de ese capricho no mejor que su origen. La industria que hay detrás de esta religión se reinventa constantemente, y a cada poco tiempo (menos de cinco años), esa píldora ya no tiene efecto (aunque funcionen impecablemente) y hay una píldora mejor, con la promesa de mayor felicidad aún. Has de renovar tus votos, actualizarte, comprarte esa droga que alimente tu ego y tu orgullo poseedor de la exclusividad frente a tus iguales, que te hace mayor creyente y más devoto. Has de deshacerte de esa píldora que te da un estatus tan bajo, y en la creencia de que vas a reciclarla por una nueva, surge un nuevo trayecto hacia el infierno. Esos extintos aparatos viajan a otros países lejanos, donde unos desharrapados cual zombies en busca de su vital sustento, transitan cementerios tecnológicos extrayendo lo poco que se puede reciclar, condenando su vida a la agonía producida por la toxicidad de sus componentes que reducen su tiempo a menos de la mitad, malvendiendo su preciado botín por cuatro duros para seguir subsistiendo en su pobreza. Y aquí no acaba el trayecto, pues lo que no se recicla termina contaminando el suelo, los acuíferos, los ríos, los mares, etc. Y termina por afectar a una cantidad incalculable de seres.

Nuestro Paraíso tecnológico se sustenta de un Infierno. Nuestro Paraíso dorado empieza y termina en un Infierno triste y atroz. Cuando compramos un ordenador o un teléfono móvil, indirectamente, estamos contribuyendo a la miseria, la enfermedad y la muerte de seres humanos. Puede que no seamos los culpables directos de estos crímenes, pero sí somos responsables de permitirlo, de costearlo, de pagar a esos profetas sarnosos y sin escrúpulos para que sigan manteniendo esa industria, a fin de lucrarse aún más a costa de la desgracia humana. A mí no me importaría pagar más por un aparato, sabiendo que hay un trato más justo y unas condiciones laborales más humanas para quienes lo fabrican, con unas medidas de seguridad aceptables, y cuya riqueza esté repartida y satisfecha para todos los que forman la cadena. ¿Hasta dónde nuestra adicción a la tecnología, o el hipnotismo descerebrado al que nos somete la religión tecnológica, ciega nuestros sentidos para ignorar o no darle importancia a esa verdad oculta? ¿Hasta dónde ha desinhibido nuestra humanidad esa droga maldita? ¿Acaso estamos tan anulados por la tecnología como para no darnos cuenta del daño que está produciendo? No me refiero sólo a los seres humanos que fabrican los productos que consumimos o que recuperan lo aprovechable (principio y fin de la cadena), sino también a nosotros mismos. ¿No nos hemos parado a pensar si las ondas electromagnéticas de nuestros teléfonos móviles o de las WiFis afectan a nuestro organismo? ¿No nos paramos a reflexionar la deshumanización que las tecnologías nos inyectan, como la falta de comunicación humano a humano, la degradación de las relaciones de pareja o de familia, o la falta de contacto con el mundo real? ¿Podrías ser capaz de irte de vacaciones sin un teléfono móvil o sin tu ordenador portátil? ¿Serías capaz de sustituir el rato que miras tu correo electrónico por una tarde de parque con tus hijos, o ayudarles en los deberes del colegio, o realizar cualquier labor de bricolaje en tu casa? ¿Serías capaz de resistirte a las nuevas ofertas de aparatos hasta que los que tienes dejen de funcionar de verdad? Y, en el caso de no tener esos aparatos, ¿resistirías la tentación de vivir sin ellos, o de probarlos, o de informarte de sus características?

Puede que en las últimas líneas haya expuesto una imagen un tanto exagerada de la situación. Lamentablemente, en muchos casos no es así. Hay auténticos yonquis de la tecnología. Necesitan cada vez más y más dosis de innovación, de funcionalidades, de gadgets, de ser los que destacan sobre el resto de mortales en su fervorosa fe, sintiéndose los elegidos de la felicidad eterna.

¿Qué hacemos entonces? ¿Dejamos de consumir tecnología? ¿Montamos manifestaciones por los derechos humanos y la dignidad humana? ¿Boicoteamos a las grandes multinacionales?

No soy quién para decir qué debe hacer cada uno. La libertad de expresión y la libertad de decisión va con cada uno. En las líneas anteriores he expresado libremente mi opinión sobre algo que me preocupa. Puedes, amigo lector, creerlo y estar de acuerdo conmigo, o no. Es tu libertad y decisión. Por esa razón, y siguiendo este razonamiento, mi libre opinión es dar a conocer esta realidad, adquirir y propagar esta información. Con esta información, reflexionar y tomar conciencia. En mi caso, trabajo y vivo de la tecnología, concretamente de la ingeniería del software. ¿Cambiaré de trabajo? Dudo mucho que pueda vivir de otra manera, siendo ésta mi pasión. Y en el caso de que cambie de trabajo, ¿cambiaré el mundo? Tampoco lo creo. Por una parte, no soy yonqui de la tecnología, y mi consumo es muy moderado, jubilando mis aparatos a una edad muy tardía. La tecnología es útil y necesaria para nuestro progreso. Pero es necesario saber hacer un buen uso de ella, y que todos, absolutamente todos se beneficien de ella. Por ello, creo que mi mejor aportación, según me dicta mi conciencia, es expandir a través de la tecnología y de internet, el mayor medio de difusión universal, esta información y esta opinión. Desde aquí, desde esta pantalla, desde este medio, quiero reivindicar el derecho para todos los seres humanos de un trabajo digno, con un sueldo respetable, con una seguridad impecable para la salud y la vida, con un respeto escrupuloso a estas personas por ser la base y la sustentación de nuestro modelo de vida, con las mismas oportunidades que cualquier otro trabajador para superarse y progresar en la cadena. No me importa pagar más por un producto creado de forma humana, que gracias a ese coste todos nos beneficiemos justamente.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El lado oscuro de la tecnología

Interesantísimo documental en el que se destripa el origen y el destino de la tecnología que consumimos a diario, y por qué está tan barata, y los pocos escrúpulos de las multinacionales en usar mano de obra barata de forma precaria, exponiendo su salud a la muerte. Las imágenes y los testimonios (subtitulados) no tienen ningún desperdicio. Recomiendo hacer click sobre el icono de la pantalla para verlo a pantalla completa y leer bien los subtítulos:

Después de ver este vídeo, uno se piensa bien el comprar un aparato y contribuir así a la pobreza de millones de parias a favor de la riqueza de unos pocos, así como también llevar la enfermedad y la muerte. ¿Seremos, indirectamente, unos asesinos? Da qué pensar.

lunes, 18 de octubre de 2010

¿Es hora de colgar los hábitos?

He consagrado mi vida, mi profesión y mi futuro a la informática, concretamente al desarrollo. Recuerdo con añoranza el año 1985, cuando comencé a colaborar con una extinta compañía de videojuegos para el Spectrum, en Madrid. No había legislación de sueldos, categorías ni convenios. Se cobraba algo simbólico, y más siendo aprendiz. No importaba. Me apasionaba poder descubrir cada día nuevos algoritmos, dar vida a personajes, explotar las capacidades de la máquina, exprimir los bytes y hacer que una rutina en código máquina se ejecutara rápidamente y sin errores.

Después aposté todo a la carrera informática en la universidad. Era una carrera muy reciente, comenzando con lo tradicional. En aquella época yo ya desarrollaba en Clipper, C++ y Visual Basic, pero en la facultad íbamos por Cobol, RPG, Fortran y muchas teorías que empezaban a ser obsoletas. Mientras hice la carrera, también hice la mili, enseñaba informática en academias y colaboraba con empresas de videojuegos y editoriales versadas en el tema de la informática.

Acabé la carrera y debía dar un vuelco a mi carrera. No sólo por el dinero, si no también por la profesionalidad. Comencé en una pequeña consultora, donde puede comenzar como analista programador, y donde las ilusiones y el buen rollo eran su principal virtud. Después de tres años, y debido a que no podía seguir creciendo ni ganar más dinero, y a que empezaba una nueva vida que iba a requerir más recursos (me casaba), tuve que cambiar, a mi pesar, a otra empresa mayor. A partir de ahí, fui viviendo una vorágine de acontecimientos hasta el día de hoy: proyectos y servicios impuestos por comerciales, consultoras que sólo ven números y no empleados, cortinas de humo, asignación de proyectos y equipos que no se ajustan a las necesidades, habilidades y expectativas del mismo ni de sus integrantes, etc.

Durante más de veinte años he visto una degradación progresiva de esta profesión y de las empresas que participan en este juego. Al principio, los clientes no tenían el conocimiento y delegaban en las consultoras. Después han incorporado con mejor o peor acierto a gestores con un mínimo de conocimientos para su control. En la actualidad, se han llegado a prácticas humillantes, de mercadillo, subastando proyectos y servicios al menor postor (al que lo haga por menor precio).

Al principio, un programador era un ingeniero con unos conocimientos importantes, y su talento en aplicar esos conocimientos para resolver los problemas de la empresa eran muy estimados. Después aparecieron consultoras tipo langosta (el insecto, no el crustáceo), para devorar el mercado de un lugar sin generar nada a cambio. Reducían sus tarifas ofreciendo servicios "profesionales", y colocando (muchas veces) a becarios sin experiencia, personal no cualificado o reciclando profesionales de otras áreas. La calidad, obviamente, era (y sigue siendo) de dudosa confianza, y muchos proyectos han generado cuantiosas pérdidas. Pero la mayor pérdida de todas, ha sido la de la confianza en nuestra profesión, y ser informático ahora es un sinónimo de desconfianza, de chapuza, de estafador, etc.

No sé si os ha ocurrido como a mi, que en las consultoras somos carne al peso, y tanto si eres jamón pata negra, como si eres ternera de primera, como pollo de granja alimentado con pienso, o una simple rata callejera, te venden como una hamburguesa, a veces por debajo de costes, y todo por la estrategia de quitar a la competencia. Da igual si tienes conocimiento o experiencia en la tecnología o en la arquitectura del proyecto donde te venden. Si no venden tu carne (o tu alma), hay más carne en la despensa, incluso con mayor margen de beneficio.

La vorágine del negocio no tiene rasero, ni ética ni escrúpulos. Los comerciales tienen que vender para seguir en nómina, tener su comisión y su cuenta de resultados. Es un currito más, y debe hacer cosas que no le gustaría, pero debe conseguirlo de ese modo, porque hay otros comerciales de otras consultoras, con estómagos más acostumbrados a lo podrido. Si no venden, se cierra el negocio, y con ello todo lo demás. Así son las reglas de este juego.

Una vez (mal) vendido un proyecto o un servicio (mejor dicho, una vez nos hemos metido), hay que crear un equipo con lo que haya, o si no traer gente de fuera con el supuesto conocimiento o la supuesta experiencia. Volvemos al bucle de traer gente de fuera en lugar de promocionar, o de enseñar y reciclar, a gente de dentro, que no tienen ni la sinergia, ni la fidelidad ni la filosofía de la empresa. Esto, a su vez, genera discordia dentro, la desconfianza de que no se cuenta con ellos, que a su vez también se ve que la empresa pone techos de cristal, donde ves nuevos zapatos de nuevos compañeros con categoría superior a la tuya, y que te has tirado trabajado años y años en lo mismo y sin posibilidad de que tus zapatos estén en ese techo de cristal. Por eso se ve tanto movimiento de profesionales, donde ven en el cambio de empresa el único medio para crecer profesionalmente, de subir de categoría y de sueldo. De esta manera, terminamos convertidos en mercenarios con los mismos escrúpulos que los que pagan nuestras nóminas.

Cuando nos paramos a mirar nuestra profesión hoy en día, ¿qué vemos?. Una tierra baldía y desoladora. Chavales que desestiman o tienen miedo de hacer una carrera que no les asegura el trabajo, y que éste está poco remunerado y apestado. Una trabajo al que le dedicas horas "by the face", ni pagadas ni agradecidas. Una profesión al que le dedicas pasión, investigación, sacrificio y adquisición constante de nuevos conocimientos para no quedarte obsoleto, para luego tener un sueldo menor al de otras profesiones que no requieren conocimientos especiales ni tanta dedicación. Una profesión en la que hoy estás aquí, mañana allí, y nunca conservas compañeros durante muchos años. Una profesión donde en cualquier momento te pueden echar, especialmente cuando te quedas sin proyecto, cosa que ocurre no sólo por término del mismo, si no también por cancelación por falta o reajuste de presupuestos por parte del cliente. Una profesión en la que se valora más la imagen que la productividad, donde no se valora el trabajo del equipo productivo, donde esos "picateclas" siempre tienen la culpa de que los proyectos fracasen (es una ironía), y por eso deben cobrar menos y saborear más el látigo. Una profesión que da más quebraderos de cabeza y desilusiones que satisfacciones. Una profesión maldita que no respeta la personalidad del empleado, un ser con sentimientos, con dudas, temores, motivaciones, talento... Una profesión que llega a anular o a condicionar el estilo de vida de nuestros profesionales, dentro y fuera de la empresa. Una profesión odiada por clientes y por nosotros mismos, y de la cual no paramos de hablar tanto dentro como fuera de nuestras horas de trabajo, en cualquier lugar, con cualquier persona y a cualquier hora.

Todo se traduce a negocio. Si no hay negocio, no trabajas. Los clientes ahora son tiburones que obtienen el mejor (el más barato) precio de proyectos innovadores. Se aprovechan del clima generado por la crisis, aumentando más ese clima para su beneficio. Es muy fácil tener un mendrugo de pan y rifarlo a una horda de harapientos mendigos a cambio de obtener lo máximo aprovechándose de él. Si no tienes mucha hambre, debes luchar también por ese mendrugo de pan, porque al próximo mendrugo quizá ni cuenten contigo. Y el resto de hambrientos tienen hambre y tienen el ingenio agudizado. El esfuerzo de los comerciales aquí es tremendo, estresante e insatisfactorio. Y una vez que te llevas el mendrugo, hay que acatar el elevado precio que has pagado, y verás que una vez empezado el proyecto, el cliente te pedirá más de lo que te pedía al principio, con el miedo de perderlo la próxima vez si no cumples.

Ha habido muchos debates al respecto, sobre si la culpa la tienen los comerciales, o por el proyecto Bolonia que va a dar al traste nuestras titulaciones, o el intrusismo, o las consultoras mega-picadoras-de-carne que meten a no profesionales, o la falta de regulación por un Colegio Oficial, la ávida avaricia de las empresas, etc. Todos estos debate, aunque interesantes, tienen razón y no la tienen, según desde el cristal por el que se mire. Yo creo que en la situación actual la culpa la tenemos todos, desde el primero hasta el último. Yo me incluyo, porque en este país nos quejamos de todo, pero no hacemos nada al respecto, aunque nos den oportunidades para ello. No hemos dado ningún puñetazo en la mesa para decir: "basta", "estos son mis derechos y voy a luchar por ellos". Sólo nos preocupamos de seguir conservando la nómina, despotricar con la boca pequeña mientras nos tomamos un café con los compañeros, y marcharnos a la seguridad de nuestra casa agradeciendo haber tenido otro día duro de trabajo.

He pintado un cuadro gris-oscuro bastante feo. ¿Cómo arreglarlo y darle pinceladas de color?. La verdad, honestamente, no lo sé. La reciente creación de un Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Informática en Madrid, o la creación de cualquier Colegio Oficial, ya sea territorial o estatal, no creo que sea una solución, ni que asegure una calidad óptima en los proyectos. Los clientes no van a querer pagar más cuando antes pagaban menos. Un colegiado estará obligado a implantar metodologías que lastrarán (como siempre) los proyectos. La metodología no asegura la calidad, si no que es una trinchera desde la cual lidiar pleitos y juicios, que hacen perder el tiempo en la productividad y que va en detrimento de la ecología, al desarrollar muchos documentos innecesarios y consumir más energía para producirlos. Estas metodologías incrementarán también el tiempo y el coste de los proyectos.

Por otra parte, estar colegiado tampoco te acredita como profesional. He conocido (y conozco) a muchos ingenieros superiores en informática o en telecomunicaciones, que tras la carrera su aptitud y su actitud han ido dirigidas a despachos y titulitis, pero no aportadas a los proyectos. Sin embargo he conocido "intrusos" (personas sin carrera (conocimientos acedémicos) o personas provenientes de otras carreras), cuya actitud y cuya aptitud han sobresalido sobre la de aquellos con aires de grandeza.

He llegado a ser gerente y director. Desde hace casi cuatro años soy director de proyectos. El título me da igual, pues a veces he de picar código, en otras a definir portfolios, estrategias de negocio, análisis, preventas, planificaciones, etc. Me da igual analizar una tecnología que instalar y configurar un nuevo sistema, hacer pruebas o entrar a una reunión de crisis con un cliente y conciliar conflictos. Suelo tomar café y comer con "la tropa", con compañeros que tienen vidas, sueños, sentimientos y mucho qué decir sobre nuestra profesión en primera línea de combate. Los comentarios son desgarradores, y reflejan una realidad que está lejos de muchos dirigentes que sólo ven su vergel y su BMW.

A mi edad no puedo volver hacia atrás. La salida sería estudiar un Master en Dirección de Empresas o similar. Hace dos años estuve buscando uno "baratito" y sin prestigio. Al final di con uno de 3000 euros, y pedí a la empresa que me subvencionaran parte del máster a cambio de aplicar dichos conocimientos y prácticas para la empresa, con lo que ambas partes saldríamos ganando. La respuesta la podéis suponer. Si no puedo ir hacia atrás ni hacia delante, y si además veo el mercado laboral en el que piden jefes de proyecto de menos de 30 años, y directores de proyecto de menos de 35 años, mi futuro no lo veo muy halagüeño. Mi sueldo es mayor que el de uno similar de un treintañero con ganas de comerse el mundo, sin limitaciones (yo tengo hipoteca y familia) y sin pegas. Toda mi experiencia y todos mis conocimientos no pueden competir contra eso.

Otra salida sería montar mi propia empresa. Llevo dos años en ello, pero no me queda mucho tiempo después del trabajo para consagrarme a mi faceta emprendedora. Tan sólo puedo abordar pequeños proyectos para poder garantizar una entrega a corto plazo. Los costes y los esfuerzos, de momento, no compensan ni dan rentabilidad. Tampoco quiero abordar de repente un gran proyecto, pues no lo puedo garantizar, y tampoco quiero socios (ya he tenido dos amargas experiencias). A día de hoy, sigo invirtiendo parte de mi poco tiempo libre en buscar alguna fórmula en este sentido.

Otra salida sería cambiar de profesión, pero... ¿adónde voy? En esta profesión tengo más de 25 años a mis espaldas, y a mi edad me pedirán experiencia en cualquier otra profesión, que no tengo. Puede que en algún trabajo en una cadena de producción o como comercial sin experiencia tenga una oportunidad, pero, ¿en qué condiciones (salariales)?.

¿Qué futuro nos espera a los informáticos? El presente es muy jodido (perdonadme esta expresión), y la experiencia me ha demostrado que siempre va en detrimento, pues los escrúpulos en los negocios no existen, y no se valoran ni se miman las herramientas de trabajo, y si se pueden cambiar 1000 empleados por una máquina de churros, pues mejor. En este sentido, no me dejará de asombrar las ingeniosas fórmulas para reducir cada vez más las tarifas, exprimir más la fuerza productiva y extraer más zumo. En su día, España fue interesante para invertir, por ser una mano de obra barata y de calidad. Ahora tenemos una calidad dudosa, y otros países, como los países del Este y China, vienen detrás arrebatándonos ese lugar.

Es posible que decida - como otros muchos ya lo han hecho - emigrar de este querido pero absurdo país, de nuestra cultura mezquina del pelotazo y de leyes absurdas y cargantes para los emprendedores. He trabajado en UK y en Francia, de donde deberíamos aprender muchas cosas en lo referente a negocios y a valorar en su justa medida a los que realmente producen y crean el producto, el servicio y el proyecto. También hay que aprender mucho sobre su cultura emprendedora y de negocios. Un negocio no es ganar pasta rápido, a toda costa y donde sólo ganas tú. Un negocio es crear lazos duraderos, de confianza, de amistad, donde ganamos todos satisfaciendo las necesidades mutuas.

¿Es hora de colgar los hábitos? Lo estoy reflexionando.

martes, 17 de agosto de 2010

Y entonces llegó Oracle

Últimamente no salgo de mi estupor conociendo las últimas andanadas de Oracle contra la libertad, y su aberrante e insaciable ansiedad para ganar dinero, sin ningún tipo de ética o pudor. Hace años nos ensañábamos con Microsoft, una compañía que cambió el mundo y nos acercó a la informática, que levantó envidias y pasiones, y que se ha ido adaptando poco a poco a la evolución social del software, creando comunidades y proyectos OpenSource, aunque guardando muy bien sus joyas de la corona (Windows y Office).

Oracle es otra compañía adoradora del dólar, que atacaba polémica y frontalmente a Microsoft y a Apple. Su producto estrella es una base de datos muy bien construída, pero con más parches que un barco de piratas. Durante los últimos 15 años ha ido construyendo en torno a esta base de datos, herramientas basadas en Java, un gran lenguaje de programación popular, multiplataforma y libre.

En Abril de 2009 Oracle compra Sun Microsystems, una de las empresas que más ha contribuído al software libre, y que desde hacía unos años atravesaba dificultades económicas. Entre sus productos encontramos a Java, StarOffice (base del OpenOffice), Solaris, OpenSolaris o MySQL. A partir de ese momento, en todos los que amábamos a Sun, su filosofía y sus productos, empezamos a hacer conjeturas sobre el futuro de estas herramientas que tanto nos han apasionado.

A los pocos meses fueron empezando a marcharse de Oracle las personas más influyentes e importantes de Sun Microsystems, empezando por su consejero delegado y algunos de sus más importantes directores. Al principio, nada alarmante, pues en toda compra o fusión, a nivel organizativo es una práctica normal. Pero poco después, costernados, vemos cómo abandonan el barco los fundadores de MySQL, James Gosling (padre de Java), Tim Bray (padre del XML), y sucesivamente, otras figuras o cerebros que han contribuído a mejorar nuestro mundo con ideas y productos revolucionarios, que además se han marchado con el poco orgullo que les quedaba (por dejar sus hijos a manos de un depredador despiadado), y con algunas discretas discrepancias hacia la política y postura de Oracle respecto al software libre.

Hace poco he probado la última versión de MySQL, y me gustó mucho la calidad del producto, en donde el Workbench incluye el Administrador, y todo forma parte del paquete, mejorando enormemente su interfaz y su uso. Pero esa apariencia es mero maquillaje para lo que hay debajo. El servicio de soporte de MySQL ha cambiado y se ha encarecido mucho. Aún no ha habido un cambio radical en cuanto a la licencia, pues la mayor parte de hostings y proyectos del mundo utilizan MySQL, y perder todo ese potencial sería un suicidio comercial. En mi opinión, habrá una transición suave pero con el objetivo de tener dos productos completamente comerciales, como en las marcas de coches: uno de lujo (Oracle) y otro para el populacho (MySQL).

Ahora llega el turno a Java. Recientemente, Oracle ha demandado a Google por utilizar Java en Android, el sistema operativo libre más popular en teléfonos móviles y dispositivos portátiles (ordenadores, iPads, etc.). Es una maniobra descarada para ganar millones de dólares a costa de un producto que era libre. Esta maniobra está haciendo temblar todos los pilares del software, pues, ¿quién no utiliza Java, el lenguaje de programación más popular de la última década? ¿Qué pasará con proyectos tales como Apache Tomcat, JBoss, Bea, Bonita, etc.? ¿También Oracle se ensañará con su recaudación en estas comunidades? ¿Y en el sector privado? Casi todos los bancos (no menciono nombres) han relegado completamente su CORE tecnológico en Java. Las consecuencias que puede tomar ésto puede ser incalculable. ¿Intervendrá entonces algún organismo regulador, como el consorcio anti-monopolido de EEUU o la comisión Europea? Los programadores están repudiando esta práctica que tiene un descarado objetivo recaudatorio y de usura, por algo que siempre ha sido gratuito y libre. Oracle ha pagado mucha pasta por Sun y sus productos, pero sabía cuál era el nicho de negocio de dichos productos, y violar el sagrado dogma de dichos productos está quebrantando los altares sobre los que fueron eregidos. Habrá desarrolladores que no les importará nada de ésto mientras tengan trabajo y les paguen por ello, pero a muchos (y creo que será la mayoría) les importará muy mucho la repercusión de su política, y más a las corporaciones cuyos proyectos ya están en Java y que pueden ver un peligro que Oracle pueda reclamarles dinero por su uso. Eso se traducirá en un claro descenso de proyectos en Java, que serán migrados a otros lenguajes realmente libres y que no supongan la intervención de un usurero reclamando dólares e intereses a sus puertas. Sad but true.

Otra en la frente: Oracle ha dejado morir a OpenSolaris. Desde hace meses, esta comunidad ha estado quejándose del silencio y de la falta de medios por parte de Oracle. Hace poco la compañía de Larry Ellison se pronunció al respecto, diciendo que sólo invertirían y se enfocarían en Solaris, no en OpenSolaris. Solaris da dinero, y eso que ha de venderse con las máquinas de Sun, si no, venderían únicamente RedHat Unbreakable Linux, un fork de RedHat. En este producto tampoco están contribuyendo al software libre, si no que lo utilizan para sus propios intereses. Los desarrolladores de OpenSolaris van a continuar con este fantástico proyecto, y para ello han fundado Illumos (http://www.illumos.org). Les deseo toda la suerte del mundo, y que Oracle no reclame después nada.

¿Qué será ahora? ¿Atacará ahora también a OpenOffice, a su comunidad y a sus usuarios? No lo sé, pero todo ésto se está haciendo eco en millones de desarrolladores y usuarios de todo el mundo. Por mi parte (y creo que la mayoría coincidirá conmigo), utilizaré productos que no sean de Oracle, pues hay alternativas tan buenas o mejores a las que tiene, porque creo en un mundo libre y no en un mafioso con dinero que se cree con el poder y el derecho de pisotear e imponer su dominio. ¡Viva el software libre!

jueves, 20 de mayo de 2010

iPad: Cuidado con lo que dices delante de tu enemigo

En 2007, Steve Jobs y Bill Gates fueron entrevistados en un programa de TV. Bill Gates habló su visión del tablet con todo lujo de detalles. Jobs tomó buena nota y se dio prisa. La paradoja es que Microsoft tenía un tablet en camino, con un concepto muy bueno, pero han tenido que enterrarlo antes de ver la luz, por culpa del iPad.

martes, 16 de marzo de 2010

Humanum est

Si quieres conocer a una empresa, fíjate en sus empleados. Si su conserje o su señora de la limpieza están alegres, sin duda alguna esa empresa es un lugar donde prosperan las relaciones humanas, donde respeta al individuo, donde se generan ilusiones y grandes ideas, donde el trabajo no sólo será de calidad, si no también productivo. Si eres un proveedor o un cliente, este indicio te dará cierta garantía y tranquilidad de una empresa honesta que dará pocos problemas, y cuya colaboración en los negocios será fructífera.

Una empresa es un ente que ha de relacionarse y convivir con otros entes (clientes y proveedores), colaborar en proyectos y crecer al unísono. Al igual que un ente vivo, está formado por empleados cual células. El estado de salud interno se propaga hacia afuera y viceversa.

Al igual que un cuerpo con sus miembros y sus órganos, la empresa está formada por divisiones, secciones, departamentos y/o unidades de negocio. La salud de cada una de estas partes afectará de forma directa al resto. Si tienes una lesión en una mano, podrás seguir viviendo con el resto, pero no estarás al 100%, a no ser que penalices al resto con un sobre-esfuerzo para suplir el trabajo de esa mano.

Habrá momentos en que alguna célula tenga algún problema, y dicho problema será sentido en diferentes grados en el resto del cuerpo. Otras células tendrán que hacerse cargo de sus tareas, y ese sobre-esfuerzo afectará a su rendimiento y, por ende, al resultado final (retraso en tareas, calidad de las mismas, etc.)

Esta pequeña introducción metafórica destaca que todo está relacionado. No estoy contando nada nuevo, tan sólo haciendo un repaso para después plantear algunas reflexiones.

En todo proyecto hay un grupo de personas involucradas. El éxito del proyecto es un porcentaje equilibrado de conocimientos y/o habilidades de sus miembros, de las relaciones interpersonales de dicho grupo, y de agentes externos. La aportación de todas estas personas es primordial, desde la señora de la limpieza, el técnico que cambia las bombillas o arregla el aire acondicionado, hasta el mismísimo presidente.

Muchas veces se ve sólo negocio y números. Un empleado es un número. Un sueldo es un número en rojo o negativo, y el rendimiento o la productividad de su trabajo debe superar con creces ese color para poder producir negocio. Cuando se genera negocio, la empresa gana dinero, y si gana dinero, puede pagar la nómina, con lo que el empleado también gana.

Pero la empresa necesita al empleado para poder generar negocio, porque para crear negocio se requiere de sus conocimientos y habilidades, desarrollando un producto o un servicio que los clientes compran. El empleado es, pues, una herramienta para producir negocio. Sin esa herramienta no se produce producto o servicio. Sin ese producto o servicio no hay razón para que el cliente pague algo. Como toda herramienta, ha de ser utilizada comedidamente. Hay quien utiliza la herramienta sin miramiento, machacándola y destruyéndola en muy pocos usos. Hay quien cuida de su herramienta, sin forzarla, usándola cuando es necesario, cuidándola.

Hay casos en las que para conseguir una mayor productividad, margen de beneficio o una mayor reducción de costes, un empleado es espoleado hasta la humillación. Se pierde el respeto hacia esa persona, se la rebaja, se la anula, se la menosprecia. Estas prácticas son extremas y, por suerte, no son muy habituales, y suelen ser aplicadas por jefes que sufrieron o sufren el mismo tratamiento, y que no tienen una personalidad propia o ésta es muy débil y sumisa. Además de la tensión, esta situación produce cansancio, bajo rendimiento, baja productividad, deslealtad hacia la empresa, mala publicidad, y que en cualquier momento ese empleado abandone de la empresa dejando todo sin terminar. Lo peor de todo: el "mal rollo" es contagioso, y se extiende a otros compañeros que, o bien sufrirán el mismo tratamiento, o bien estarán afectados por empatía o por la rumorología, o terminarán cambiando de empresa.

En el sector de las consultoras se suele externalizar a los empleados. Éstos se sienten abandonados en las oficinas de un cliente, donde el trabajo se lo da el cliente y con quien trata es con el cliente. La empresa que le paga la nómina no tiene presencia, y solamente se tiene contacto con ella cuando una vez al mes se pasa alguien (un gerente o un compañero) con la nómina, o mediante algún correo extraordinario o para el kick off anual. Aunque te digan: "puedes contar con nosotros para lo que quieras, y si hay algún problema llámanos"; en realidad sólo se preocupan si se pierde al cliente, o el contrato. Ese empleado se siente abandonado, y se identifica únicamente con el cliente, que en muchos casos, al ser quien paga, va a ser quien te exija que eches horas "by the face" y que saques más por menos.

Sin embargo, la mejor productividad viene por parte de un empleado satisfecho. Y dicha satisfacción se logra mediante el respeto y mediante unas relaciones interpersonales buenas. El ambiente en el trabajo es muy importante, así como el compañerismo y un líder que sepa canalizar las inquietudes de los empleados en su ámbito profesional. Lo mejor de todo: el entusiasmo también es contagioso.

El éxito de una empresa no es sólo de una cabeza pensante, de un director, de un gerente o de un comercial. El éxito de una empresa es el conjunto de pequeños éxitos individuales, pero, sobre todo, colectivos. Házlo por los demás y por ti. Si tú ganas, yo gano y ganamos todos. Ese es el espíritu.

Para conseguir ésto, el empleado no es una simple herramienta. Es una persona, es un compañero, es un ser con el que convives muchas horas cada día. Como tal, no hay que utilizarle ni manipularle para conseguir algo, si no convencerle para que se sienta parte del proyecto, que su aportación es importante, que él es importante, y que va a tener la oportunidad de demostrarlo y de crecer profesionalmente.

Esto se cultiva en el día a día. Acordarse de su cumpleaños, o preguntar por su hijo enfermo, o dar el pésame por una pérdida, o qué tal le fue el fin de semana, o qué tal su viaje a Toledo... Estas pequeñas cosas hacen grande a quien lo recibe, y aún más a quien lo emite. Se gana confianza y lealtad, y son sólo unos pocos minutos de tiempo, pero que causan en efecto motivador muy importante.

En lo profesional yo suelo tener mucha comunicación con mis compañeros. Antes de empezar un proyecto hago una reunión para darles a conocer el mismo, cómo se ha planteado, cómo lo ven, qué podemos hacer para mejorar, qué riesgos podemos detectar, qué herramientas o técnicas podemos poner en marcha para poder conseguir los objetivos, qué ideas pueden aportar, etc. Una vez a la semana, reunión de seguimiento donde cada uno expone lo que hace y cómo avanza, si ha detectado problemas, o aporta experiencias o ideas para solucionar problemas de algún compañero, ver qué tareas quedan, cómo va el avance en general, si un compañero puede echar una mano a otro compañero, etc. Aquí lo importante es ver que todos somos útiles, y cómo podemos ser útiles a los demás.

Un elogio sincero siempre es bien recibido, y la motivación crece. También ayuda, de vez en cuando, asignar alguna tarea importante a algún compañero del equipo, para darle la oportunidad de hacer algo nuevo y estimulante, de crecer profesionalmente, de ser importante y bien considerado, que se confía en él. Esto es recíproco, y esa persona motivada va a ser productiva, realizará un trabajo de calidad y aportará valor añadido con nuevas ideas. Un axioma que siempre cumplo: los elogios y el reconocimiento en público, y los "malos rollos" en privado.

A veces, lo estrictamente personal puede afectar a lo profesional. Al igual que los problemas profesionales pueden entrar en casa, los problemas personales también pueden entrar en la empresa, afectando a la actitud del empleado, y por consiguiente a su ánimo en el trabajo y a su rendimiento, contagiándolo al resto del equipo y al proyecto. A muchos les sorprende que cuando detecto un problema de este tipo mi reacción no sea drástica. Entiendo que cuando uno pasa una mala racha lo primero que necesita es comprensión. Por ello, suelo reunirme en privado con él, y le explico que he detectado un problema por su parte que está afectando al resto de compañeros y al proyecto, que si es un problema en el que pueda ayudarle o si necesita algunos días para ordenar su vida que lo pida. Ante todo se le manifiesta que hay un problema, que se le entiende y que se le da una oportunidad para solucionarlo. Si el problema persiste, la siguiente reunión es más seria, exponiéndole que el problema persiste y que se le ha dado una oportunidad y tiempo para solucionarlo. Se le vuelve a insistir en que si necesita alguna ayuda para resolverlo que puede contar la empresa, y que se le vuelve a dar una nueva oportunidad con el mensaje claro de que no se le va permitir que el proyecto se exponga a peligro, ni que se genere "mal rollo" entre los compañeros por su actitud. Si el problema persiste... bueno, se pone en práctica las medidas necesarias para atajar el problema y poder continuar el proyecto sin el problema.

Como persona me gusta sentirme bien con los demás, y que los demás se sienten bien conmigo. En el trabajo me gusta sentirme importante, que lo que hago es en beneficio de todos y de mi mismo. Me gusta la oportunidad de poder demostrar lo que puedo llegar a hacer, de ser creativo, de tener ideas interesantes que puedan ponerse en marcha, de que mi opinión sea importante y tenida en cuenta, de que reconozcan y valoren mi trabajo, de tener la oportunidad de aprender nuevas cosas y de crecer profesionalmente. Con estas pequeñas cosas, mi sueldo me parece secundario, que mis funciones no sean las que me gustaría llegar a tener, así como el hecho de trabajar a cuarenta kilómetros de casa e invertir dos horas de viaje todos los días. Con estas pequeñas cosas es como si me sintiera en un hogar al que me motiva ir todos los días, donde volver a reunirme con personas a las que aprecio y que me aprecian, donde realmente uno es feliz, más que haciendo lo que me gusta, gustándome lo que hago.
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